En clase de filosofía estuvimos meditando con los ojos cerrados e intentar mantener una conversación entre nuestras manos, en un principio fue fácil entablar una conversación entre la mano derecha y la izquierda (no muy entretenida), pero cuando Merino nos dijo de ponernos en el lugar de nuestra mano derecha y luego de la izquierda ya me perdí un poco y no supe como seguir... fue una sensación algo extraña lo de las manos.
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